Edvard Grieg nació en Bergen el 15 de junio de 1843. Durante su vida ganó reconocimiento mundial como compositor. Aunque bajo de estatura, tenía un gran corazón artístico que luchaba por la justicia, la verdad y la solidaridad. Intentó construir una cultura nacional noruega fuerte al refinar la música popular noruega. En la actualidad, muchos noruegos y muchos extranjeros consideran la música de Grieg como parte integral de la identidad nacional de Noruega.
El ansia de libertad de Grieg
Si Grieg siguiera vivo en la actualidad, en un país que acaba de celebrar el centenario de su independencia de Suecia, en un país con una posición en el mundo completamente distinta a la que tenía a finales del siglo XIX, sus deseos y su visión musical con toda probabilidad hubiesen sido distintos. Sin embargo, Noruega era un país pobre en los tiempos de Grieg, en muchas maneras se puede comparar con esos países que hoy en día desean romper su unión con otros países. Es esta ansia por una Noruega libre la que moldeó a Grieg como compositor.
Grieg el Romántico
Grieg se consideraba a sí mismo un romántico, un hijo de su tiempo. Aunque tanto Ibsen como Bjørnson habían cambiado hacia el Realismo a finales de la década de 1880, Grieg creía que sería débil y cobarde por su parte eliminar su Romanticismo. Como todos los románticos, Grieg era un místico. Buscaba la belleza – la belleza en la naturaleza y la belleza en la verdad. Basándose en su formación alemana y Schumanesca y en su visión de representar con su música cuadros de la naturaleza noruega, encontró su paleta mística en las harmonías que se escondían en la música popular, y que formaban un mundo onírico en el que trataba de buscar la identidad noruega. Afirmaba que había una conexión misteriosa entre su propio uso de las harmonías y la tradición de la música popular noruega. En las oscuras profundidades de las canciones folclóricas de su país encontró, “como por casualidad”, una riqueza de oportunidades harmónicas ignotas. De este modo Grieg fue capaz de crear una perspectiva harmónica completamente nueva que fue única en la música europea durante mucho tiempo, y en la que basaron su obra Debussy y Bartôk.
El papel de la música en la sociedad
Grieg creía mucho en la importancia de la música en la sociedad. Realizó conciertos totalmente gratuitos para los trabajadores y para los más pobres en varias ocasiones, y tras uno de estos conciertos escribió, “La velada de hoy representa el cumplimiento de uno de los sueños de mi juventud: es decir, como en la antigua Grecia, el arte debería llegar a todo el mundo, precisamente porque se comunica de corazón a corazón. […] ¡Ojalá el arte perteneciera al pueblo!”. Grieg afirmaba que en el arte no había clases altas y bajas, y que por tanto el arte podría tener un efecto educativo en la sociedad.
Aunque Grieg insistía en que se le llamara romántico, se interesó por los desarrollos de los tiempos modernos, y temía quedarse rezagado: “No diría que le tengo miedo ni a la Vida ni a la Muerte, pero sí hay una cosa a la que tengo miedo: darme cuenta de que me estoy haciendo viejo ... que los jóvenes emprenden aventuras cuyo propósito no entiendo. En corto, tengo miedo de que no pueda ser capaz de sentir lo que es verdadero y grande en los avances espirituales, que evolucionan a medida que envejecemos. Por tanto, tengo una necesidad instintiva de conocer todas las sombras del mundo espiritual, ahora más que nunca.”
El objetivo de Grieg 07
Grieg 07 tiene como objetivo revitalizar la herencia legada por Grieg. Más que insistir en datos acerca de la vida de Grieg y el marco estricto de sus partituras, lo que se pretende es invitar a los jóvenes músicos a que consideren su música desde una perspectiva estética actual.
Como el mismo Grieg dijo:
Sí, si hay una persona que tiene razón, ese es un joven. Incluso iré más lejos y diré que sólo los jóvenes tienen la razón. Por tanto, si queremos tener el derecho a vivir, tenemos que comprometernos a sentirnos jóvenes.
Por Grieg 07 - Are Frode Søholt