The Abel Prize
Foto: Erlend Aas / ScanpixAbel Laureate Mikhail Gromov. Foto: Erlend Aas / Scanpix

El Premio Abel

27/09/2009 //

Foto: The Norwegian Academy of Science and Letters

Foto: The Norwegian Academy of Science and Letters

El Premio Abel es un premio internacional otorgado cada año al trabajo científico más destacado en el campo de las matemáticas. El premio es un reconocimiento a la contribución científica significativa y de profundo calado para las disciplinas matemáticas. Tal trabajo puede haber resuelto problemas fundamentales, producido nuevas e influyentes técnicas, llevado a principios globales o abierto nuevos campos de investigación. La recompensa económica es de 750.000 €.
  
El matemático noruego Sophus Lie (1842-1899) fue el primero que trabajó enfervorizadamente por instituir un Premio Abel. Pero cuando murió, su labor no fue proseguida. En el primer centenario del nacimiento de Abel, en 1902, el rey Oscar II mostró cierto interés en la idea de crear un premio en honor a Abel. La disolución de la unión entre Suecia y Noruega, en 1905, frenó no obstante dichos planes.

Durante un encuentro entre el biógrafo de Abel, Arild Stubhaug y el entonces director del consorcio Telenor (telefónica noruega) Tormod Hermansen, en agosto de 2000, fueron desempolvados los pasados planes acerca de un gran premio internacional Abel. Un grupo de matemáticos de la Universidad de Oslo redactó la propuesta de crear un Premio Abel, y ésta fue enviada al Presidente del Gobierno. En 2002, el parlamento noruego aprobó el premio y en 2003 se otorgó el primer Premio Abel. La Academia Noruega de las Ciencias concede el premio y un comité internacional evalúa y recomienda a los candidatos pertinentes. Su Majestad el Rey dirige habitualmente la entrega anual del premio, cuya escenificación tienen lugar en el Aula de la Universidad de Oslo en el mes de mayo. El día siguiente a la solemne entrega, el premiado da su discurso Abel en la Universidad de Oslo. El premiado imparte, a su vez, su clase magistral en una de las otras ciudades universitarias de Noruega.
 

La Fundación Abel

El objetivo primordial de la Fundación Abel consiste en sentar la base económica para la donación de un premio, por valor de aprox. 750.000 €, otorgado a uno o varios matemáticos por su destacada labor científica. Otra tarea es la de contribuir en elevar la condición y el prestigio de la disciplina matemática en el ámbito de la sociedad, así como estimular el interés de los niños y jóvenes en esta materia.

La Fundación Abel apoya, asimismo, a los dos grandes concursos de matemáticas, que tienen lugar en Noruega – el concurso de matemáticas Niels Henrik Abels y KappAbel. La Asociación de Matemáticas Noruega organiza uno o dos simposios Abel anuales para fomentar la investigación en el campo de las matemáticas y para fortalecer la posición internacional de la esfera matemática noruega. La Fundación Abel apoya, a su vez, el premio Ramanujan dirigido a los jóvenes matemáticos procedentes de países en vías de desarrollo.


Niels Henrik Abel (1802-1829)
Se concede el premio Abel en memoria del matemático noruego Niels Henrik Abel. Éste demostró muy joven sus increíbles dotes para las matemáticas, y en 1821 inició sus estudios en Christiania (hoy Oslo). De camino hacia la metrópolis de las matemáticas, París, el otoño de 1825, Abel pasó por Berlín. Allí conoció al ingeniero A.L. Crelle, cuyo encuentro con Abel le inspiró para editar una publicación matemática – el Diario de Crelle – que competía con las más influyentes de París.

Nada más llegar a París – en julio de 1826 – Abel comenzó a elaborar lo que se conocería más tarde como el Tratado de París de Abel. Entregó su trabajo a la venerable Academia de París, pero nunca recibió respuesta alguna y pensó que se había perdido. Su salud era frágil y le diagnosticaron tuberculosis – una sentencia de muerte, por aquel entonces. Abel volvió a Christiania, le quedaba año y medio de vida. Durante ese periodo, Abel escribió una serie asombrosa de tratados, uno tras otro, que mandó a Crelle en Berlín.

Niels Henrik Abel murió el 6 de abril de 1829, a los 26 años de edad. Dos días más tarde, sin conocerse aun el fallecimiento, llegaron de París y Berlín sendos artículos para y sobre Abel. Desde París llegó la noticia de que el Tratado de París había sido finalmente hallado. Desde Berlín, Crelle escribió radiante de júbilo que Abel tenía garantizado un puesto fijo en dicha ciudad. La Academia de París publicó el Tratado de París de Abel en 1841, y pocos tratados matemáticos han recibido tantas alabanzas y elogios come este.


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