El dramaturgo noruego más conocido es Henrik Ibsen (1828-1906). A menudo conocido como el padre del teatro moderno, se dice que las obras de Ibsen han revolucionado el desarrollo de la técnica teatral en Europa y en EEUU. Sus obras todavía hoy siguen teniendo éxito y se representan con regularidad en todo el mundo.
Ibsen nació y creció en Noruega, y decidió vivir en el extranjero durante largos periodos de tiempo. En total pasó 27 años en Italia y Alemania, sin embargo, nunca se alejó demasiado de sus orígenes, situando a Noruega como escenario para sus obras. Las obras de teatro de Ibsen analizan y critican a la sociedad, y retrata magistralmente el conflicto existencial y psicológico. Sus obras siguen constituyendo la base de una investigación extensa tanto en Noruega como en todo el mundo.
A raíz de Ibsen, ha surgido una nueva generación de dramaturgos noruegos. Hoy en día existen más de 230 dramaturgos que proveen de material al teatro, al cine, la radio y la televisión. Muchos de ellos han obtenido un reconocimiento internacional, entre ellos Cecilie Løveid (1951-) y Jon Fosse (1959-). Las obras de Cecilie Løveid se pueden calificar como social modernistas. Løveid experimenta con el estilo narrativo a medida que se desarrollan sus historias de mujeres. Usa el lirismo como una clara herramienta experimental, y su tratamiento de la mujer se puede ver como una rama del feminismo modernista. Løveid también ha escrito poesía, obras para la radio y cuentos infantiles.
Jon Fosse (1959-) es actualmente el dramaturgo contemporáneo más conocido de Noruega tanto nacional como internacionalmente. Sus obras son minimalistas y están muy bien estructuradas, con un estilo repetitivo en algún lugar entre el realismo y el absurdo. Su lenguaje es poético y está claramente influenciado por el rock. Sus obras tienden a explorar las relaciones - o la ausencia de éstas- entre las personas. Fosse también escribe novelas, poesía, ensayos y cuentos infantiles. Sus obras se han traducido a más de 20 lenguas.