La pesca de ballenas y focas ha constituido desde tiempos primitivos una parte importante de la economía de los asentamientos a lo largo de la costa noruega. Hoy en día la investigación, la legislación y el control hacen de la pesca noruega de ballenas un medio de producción de alimento correcto con el medio ambiente.
Los cazadores de ballenas minke son pescadores que orientan sus actividades durante los meses de verano, la temporada baja de la pesca en general. Una embarcación ballenera es un corriente barco pesquero de aproximadamente 50 a 80 pies de eslora, y especialmente equipado para la pesca de ballenas. Los barcos son gestionados como pequeños negocios familiares con una tripulación de entre tres a ocho personas, incluyendo el propietario.
La carne de ballena minke es utilizada para consumo humano. Noruega tiene una larga tradición en consumir carne de ballena y, tanto la carne como la grasa de ballena, forman parte de dietas tradicionales en otras partes del mundo.
La ballena minke es la menor de las ballenas barbudas y la pesca de dicha especie es completamente distinta a la pesca de ballenas intensiva de capital industrial del pasado, que iba dirigida a las grandes especies de ballenas, cuyo producto primordial era el aceite de ballena. Hace mucho tiempo que esta forma de pesca de ballenas ha quedado relegada a los libros de historia .
Una industria “verde”
El uso de equipos para la captura selectiva de peces y mamíferos marinos es, probablemente, el método actual más solvente y más respetuoso con el medioambiente a la hora de producir alimentos para el consumo humano: el entorno ambiental permanece inafectado, el uso de energía es muy bajo con relación a la producción y no existe contaminación proveniente de fertilizantes, pesticidas u otros productos químicos. Evidentemente, toda la caza debe estar sujeta a unos límites razonables para evitar la desaparición de las reservas. La ballena minke no es una especie en peligro de extinción en aguas noruegas: estimaciones aprobadas internacionalmente calculan que el número de ejemplares del que los pescadores noruegos realizan sus capturas supera los 10.000 animales.
Investigación.
Existía una gran incertidumbre a mediados de los años ochenta sobre el nivel de stock de ballenas minke en el Nordeste Atlántico. Para poder mejorar el conocimiento sobre las reservas existentes, las autoridades noruegas iniciaron un programa de investigación que se extiende durante varios años. Dicho programa incluía informes sobre avistamientos y, desde 1989 en adelante, éstos se incorporaron a un programa de investigación más extensivo de cinco años de duración que incluía a las focas además de a las ballenas. El programa fue diseñado no solo para facilitar información sobre el estado de los diferentes stocks, sino también sobre su papel en los ecosistemas marinos.
La metodología y los resultados de estos primeros programas de investigación se discutieron en el Comité Científico de la IWC (Comisión Internacional de la Pesca de Ballenas) en 1990, donde a continuación se aprobaron.. Sobre la base de las inspecciones de 1995, el Comité Científico calculó el stock de ballena minke, procedente del Nordeste Atlántico, en un número aproximado de 112 000 ejemplares.
Noruega y la IWC
En 1982, la IWC adoptó una moratoria temporal sobre la pesca comercial de ballenas de todas las especies, que entró en vigor en 1986. Noruega aplazó formalmente su posición acerca de la moratoria aunque, sin embargo, fijó una prohibición temporal sobre la caza de ballenas minke , pendiente de información más fiable sobre el estado de los stocks. La prohibición temporal de Noruega entró en vigor en 1987.
La moratoria temporal estipulaba que “para 1990, como límite, la Comisión llevará a cabo una evaluación exhaustiva sobre los efectos de esta decisión, acerca de las reservas de ballenas y tomará en consideración ciertas modificaciones de dicha moratoria, así como el establecimiento de otros límites para la caza”. Para esta fecha límite debían prepararse nuevas y más fiables estimaciones de los stocks donde posiblemente se recogería la pesca, así como un Procedimiento Revisado de Gestión. El Comité Científico cumplió con ambos requisitos, aunque la Comisión, sin embargo, no quiso reevaluar la moratoria y las cuotas de pesca. En lugar de eso, especificó nuevas condiciones que debían cumplirse antes de volver a tratar las cuotas de pesca.
Al enfrentarse a tales tácticas retardatorias el gobierno noruego tomó la decisión unilateral de reanudar la pesca de ballenas en 1993. Se fijó una cuota anual basado en el Procedimiento Revisado de Gestión (RMP) del Comité Científico. El cupo para el 2006 es de 1.052 ejemplares.
No está cuestionado el derecho legal de Noruega a cazar ballenas minke, ya que Noruega aplazó su posición acerca de la moratoria temporal adoptada por la IWC. Se formalizó esta salvedad conforme al Artículo V de la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas, el acuerdo en el cual se basan el establecimiento y las actividades de la IWC. En la actualidad la moratoria no es de obligatoriedad jurídica para algunos países miembros, ya que la Comisión no ha estado dispuesta a llevar a cabo las valoraciones con base científica que eran una condición para la continuidad de la moratoria más allá de 1990.
La Convención decidió, tal como se dice en su preámbulo, “proporcionar una conservación adecuada de los stocks de ballenas y de este modo hacer posible el desarrollo ordenado de la industria de la pesca de ballenas” En otras palabras, el objetivo de la Convención no es proteger a las ballenas por su propio bien, sino regular la caza de ballenas de modo que se salvaguarden los intereses presentes y futuros de la humanidad . La posición de los países miembros de la IWC, que se oponen a la caza de ballenas por principio y sin tener en cuenta el tamaño de las reservas está en conflicto directo con los propios objetivos de la Comisión.
Métodos de matanza
La IWC ha centrado su atención de manera significativa en mejorar los métodos de caza de ballenas minke y asegurar así que los animales sean sacrificados lo más rápidamente posible. Noruega ha jugado un papel destacado en dar empuje a estos esfuerzos. Los métodos utilizados actualmente son tan buenos o mejores que aquellos utilizados para otras formas de caza mayor, en relación tanto al tiempo que el ejemplar tarda en morir como al porcentaje de animales que son heridos sin llegar a ser matados.